En las comunidades de fe solemos tener estructuras, programas y ministerios bien organizados para orientar y edificar a las personas desde el momento en que se convierten a Cristo.
Sin embargo, ¿estamos siendo realmente eficaces en la evangelización y la extensión del Reino?

El Señor ha sido —y sigue siendo— muy bondadoso con nosotros al darnos tantos recursos para formar, discipular y acompañar a nuevos creyentes, a niños y a familias. Aun así, el Pr. Ángel Negro nos desafía a reconocer con honestidad que, en muchos casos, no hemos tenido la misma eficacia a la hora de compartir el evangelio con quienes aún no conocen a Jesús.
Mientras oraba por la evangelización y la extensión del Reino, una palabra que resonó con fuerza:
- Se está leyendo poca la Biblia.
- No se ora lo suficiente.
- No se está hablando a la gente.
Pero la frase que más me confrontó fue esta:
“NO SE ESTÁ HABLANDO LO SUFICIENTE.”
Esta revelación me llevó inmediatamente a las Escrituras. En Hechos 5:28, los líderes religiosos dicen a los apóstoles: “¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en este nombre?”
Y la respuesta implícita de los discípulos es clara: hablaron de todos modos.
Porque llenar la ciudad con la Buena Noticia es parte esencial de la misión de la Iglesia.
Preguntas que nos desafían hoy
- ¿Por qué no es suficiente lo que estamos haciendo?
- ¿Qué podemos cambiar como individuos y como congregación?
- ¿Qué rol nos corresponde en la evangelización?
- ¿Qué hay que enseñar y cómo comunicar mejor el mensaje de Cristo?
No se trata solo de “predicar más”, sino de vivir y hablar el evangelio con mayor intencionalidad, valentía y amor.
Si querés profundizar en estas preguntas y recibir una palabra que te impulse a hablar de Cristo con mayor convicción y sensibilidad, te invitamos a escuchar el mensaje completo.
Mirá y escuchá “Habla y no calles” en nuestro canal de YouTube:
Dios nos llama a ser una iglesia viva, que no guarda silencio, que ama a su ciudad y que comparte la esperanza de Jesús con palabras y con hechos.
Que este mensaje te anime a abrir tu boca con fe, a abrir tu corazón con compasión y a ser parte activa de la extensión del Reino de Dios.
