La juventud es una etapa naturalmente asociada a la alegría, la energía y los sueños. Sin embargo, no todos los días son fáciles —y eso no significa que los años venideros serán peores.
El problema no son los años que pasan, sino lo que puede ocurrir cuando el corazón se va alejando de Dios.

Este mensaje nos invita a mirar más allá de lo inmediato y a preguntarnos:
¿Desde dónde estamos construyendo nuestra vida y hacia dónde la estamos proyectando?
Existe un “plan siniestro” que busca afectar el corazón de jóvenes y adolescentes:
- sembrar tristeza y desánimo,
- promover el aislamiento y el egoísmo,
- generar conflicto interior,
- y aferrar a las personas únicamente a los afanes de esta vida.
Cuando la identidad no está anclada en Cristo, el vacío, la apatía y la confusión ganan terreno.
Frente a esto, el mensaje propone un camino distinto:
proyectarnos a lo eterno, sin descuidar nuestras responsabilidades en la tierra.
Cómo vivir proyectados a lo eterno
- Buscar la guía del Espíritu Santo en nuestras decisiones.
- Estar arraigados en la Palabra de Dios.
- Resistir la presión de una sociedad que intenta moldear nuestra identidad.
- Vivir con esperanza, sentido y misión.
No se trata de escapar del mundo, sino de vivir en él con una mirada transformada por Cristo.
Como dice Eclesiastés 12:1: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos…”
Mirá y escuchá “El plan siniestro” en nuestro canal de YouTube aquí:
Que tu identidad sea en Cristo.
Que tus decisiones apunten a lo eterno.
Que tu vida refleje Su verdad y Su esperanza.
Dios te llama a vivir con propósito hoy —y con mirada puesta en la eternidad. Te animamos a compartir y bendecir.
