Dios promete… pero hay condiciones para alcanzar esa promesa.
Las Escrituras muestran con claridad que la bendición de Dios no es automática ni azarosa: está vinculada a nuestra disposición a obedecer, perseverar y alinearnos con Su propósito.

Pasajes como Deuteronomio 28 y Josué 1 dejan en evidencia que, para ser bendecidos, muchas veces tendremos que luchar, sostener la fe y caminar con fidelidad, aun cuando el camino sea exigente.
Este mensaje nos recuerda algo central:
Dios cumple Sus promesas, pero nosotros somos llamados a posicionarnos para recibirlas.
La Biblia está llena de hombres y mujeres que alcanzaron la bendición porque lucharon por ella. No porque todo fue fácil, sino porque no se rindieron. Tres ejemplos poderosos que el mensaje destaca:
- Jacob luchando con Dios (Génesis 32:22–31) — la bendición nace de la perseverancia.
- La mujer que padecía flujo de sangre (Marcos 5:24–34) — la fe que se abre paso entre la multitud.
- Bartimeo el ciego (Marcos 10:46–52) — el que clama aun cuando intentan callarlo.
En cada historia vemos lo mismo: fe activa, determinación y encuentro con Dios.
Desafío a vivir hoy
- Buscar más intimidad con el Señor
- Estudiar y meditar más la Palabra
- Ser más fieles a la iglesia y al servicio
- Tener mayor disposición a buscar a Dios
- Sostener la fe aun cuando la respuesta tarde en llegar
No se trata de esfuerzo vacío, sino de un corazón comprometido con Dios.
No bajes los brazos. Aunque la respuesta tarde en llegar, llegará. Dios sigue obrando en quienes confían, perseveran y se mantienen firmes en Su camino. Que este mensaje te anime a luchar con fe, caminar con esperanza y esperar con confianza.
